La Sagrada Familia, símbolo universal

Si algo ha caracterizado la ciudad de Barcelona en los últimos 100 años ha sido, sin duda, la Sagrada Familia.
Llamado formalmente como Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, tuvo su origen en una idea del librero barcelonés Josep Maria Bocabella, quién fundó la “Asociación de Devotos de San José”, con el objetivo de adquirir unos terrenos, en el naciente “Eixample” de la ciudad condal, para construir en ellos un gran templo católico dedicado a la Sagrada Familia.
El primer arquitecto del templo sería Francisco de Paula del Villar y Lozano y la primera pìedra se colocaría el día 19 de marzo de 1882.
El proyecto de Villar consistía en un templo de configuración y estructura neogótica, en contra de los deseos de Bocabella, el cual pretendía un templo inspirado en el santuario de la Santa Casa de Loreto, construido alrededor de la casa donde, según la tradición, vivió la Sagrada Familia.
El día en que se colocó la primera piedra, el día de San José del año 1882, asistió el entonces Obispo de Barcelona, José María Urquinaona, y un joven arquitecto, que en ocasiones había colaborado con Villar, llamado Antonio Gaudí, que por aquel entonces aun no había cumplido los 30 años de edad.
Las obras serían adjudicadas al contratista Macari Planella i Roura.
Finalmente, las desavenencias de Villar con el arquitecto asesor de Bocabella, Joan Martorell, terminaron forzando, en agosto de 1883, la dimisión de aquel en el proyecto y, Martorell, quién había tenido también de ayudante en ocasiones a Gaudí, terminaría proponiendo a este para continuar con el proyecto.
De esta forma, a finales del 1883, Antonio Gaudí i Cornet (1852-1926), con solo 31 años, presentaba un nuevo proyecto que rehacía todo lo proyectado por Villar, a excepción de la cripta, que ya estaba prácticamente construida.
Aun así, Gaudí, transformaría los pilares de la cripta, añadiéndoles capiteles con motivos naturalistas, elevaría su bóveda y la rodearía de un foso para tener iluminación y ventilación directas.
Los primeros planos de Gaudí se concentrarían en la construcción de la Capilla de San José, que se construiría entre 1884 y 1885, año en el cual se celebraría la primera misa en su interior.
La cripta no estaría totalmente terminada hasta el año 1891 y está formada por siete capillas dedicadas, todas ellas, a la Sagrada Familia de Jesús: San José, el Sagrado Corazón, la Inmaculada Concepción, San Joaquín, Santa Ana, San Juan y la capilla de Santa Isabel y San Zacarías.
Estas siete capillas están dispuestas en forma de rotonda y frente a ellas se sitúan otras cinco capillas, la central, donde se encuentra el altar, flanqueada por la capilla dedicada a Nuestra Señora del Carmen, en la cual está enterrado el propio Gaudí, la Capilla de Jesucristo, la de Nuestra Señora de Montserrat y, finalmente, la del Santo Cristo, donde se encuentra enterrado Josep María Bocabella.
La Cripta se encuentra directamente debajo del ábside y es lo que mantiene su estructura.
Hasta que sea finalizado el templo, la cripta realiza las funciones de iglesia parroquial, desde el año 1930.

Interior de la nave. Foto, Joclar-08
Sus medidas interiores son: nave y ábside, 90 m.; crucero, 60 m.; ancho de la nave central, 15 m.; las naves laterales, 7,5 m.; la nave principal, en total, 45 m.; el ancho del crucero, 30 m. La superficie edificada en total será de 4.500 m2, que dará una capacidad para 14.000 personas.
Rodeando el templo habrá un claustro que circundará la iglesia, previsto para realizar procesiones y, al mismo tiempo, aislar el templo del exterior. Junto al presbiterio estarán las sacristías y, en medio de ambas, la Capilla de la Asunción. Habrá otras dos capillas, situadas junto al Portal de la Gloria, la del Batisterio a su izquierda y la del Sacramento y la Penitencia, a su derecha.
Para la construcción interior, Gaudí, la concibió como un gran bosque, con un conjunto de columnas arborescentes que se dividen en diversas ramas, las cuales sustenta la estructura de bóvedas entrelazadas. Con su sistema de construcción consiguió suprimir los clásicos contrafuertes exteriores de las catedrales góticas.

Fachada de la Pasión, el templo contará con 18 torres. Foto, Joclar-08
Las torres tienen distinta altura, en sentido ascendente: las torres del Nacimiento, 98 metros las exteriores y 107 las centrales; las de la Pasión, 107 metros las exteriores y 112 las centrales; las de la Gloria, 118 metros; la de la Virgen, 120 metros y las de los evangelistas, 125 metros.
Asimismo las torres son huecas y servirán de campanario al estilo de un carillón. Contendrán un total de 60 campanas, comunes y tubulares y Gaudí realizó complicados estudios de acústica para lograr una perfecta sonoridad.
En la parte exterior cabe distinguir cuatro partes importantes, además de las ya mencionadas torres. Por un lado el ábside, que es el que ocupa la cabecera del templo, mirando al norte, dedicado a la Virgen María, de la que Gaudí era gran devoto. Fue construido entre 1891 y 1893.

Detalle del Portal del Nacimiento. Foto, Joclar-08
Está dividido en tres pórticos dedicados a las virtudes teologales: de la Esperanza a la izquierda, de la Fe a la derecha, y de la Caridad en el centro, con la Puerta de Jesús y rematada por el Árbol de la Vida. La fachada culmina con las torres-campanario dedicadas a San Matías, San Judas Tadeo, San Simón y San Bernabé. Fue construida entre 1894 y 1930.
Realmente esta es la única fachada construida por el propio Gaudí y eligió precisamente esta por un motivo muy concreto:
Es templo es llamado expiatorio porqué debe ser construido exclusivamente con aportaciones privadas. Por ese motivo Gaudí, consciente de que una obra de tal magnitud no la vería terminada, eligió construir esta fachada, en lugar de ir levantando el templo de forma lineal, para dar una muestra completa de cómo debía ser el resto. Escogió esta fachada por ser, en su opinión, la que podría ser más atractiva para el público, fomentando así la continuación de la obra tras su muerte; en sus propias palabras:
“Si en vez de hacer esta fachada decorada, ornamentada, turgente, hubiese comenzado por La Pasión, dura, pelada, como hecha de huesos, la gente se habría retraído”
La fachada y la Puerta de la Pasión, mirando al este, se empezaron a construir en el año 1954, siguiendo los dibujos y las explicaciones que había dejado Gaudí, a pesar de que durante la guerra se perdieron muchos de sus legados en forma de documentos y maquetas. Las torres se finalizarían en el año 1975 y, desde entonces, se trabaja en su decoración escultórica. Dedicada a la Pasión de Jesús pretende reflejar el sufrimiento de Cristo en su crucifixión, como redención de los pecados del hombre. Por ese motivo, como el mismo reflejaba en sus palabras, concibió una fachada más austera y simplificada, sin ornamentación, donde destacase la desnudez de la piedra, semejando un esqueleto reducido a las líneas simples de sus huesos. Tan sólo figuran los grupos escultóricos del ciclo pasional de Jesús, obra de Josep Maria Subirachs, que ideó un conjunto simple y esquemático, con formas angulosas que provocan un mayor efecto dramático. Subirachs comenzó su obra en 1987 y sigue trabajando en ella. Precisamente sus obras han originado cierta polémica, debido a que ha creado esculturas totalmente contemporáneas alejadas del estilo realista que Gaudí incluyó en la fachada del Nacimiento.
Por último, y mirando al sur, se encuentra la fachada y el Portal de la Gloria. Será la más grande y espectacular, que dará entrada a la nave principal frente al altar mayor. Las obras de la misma se iniciaron en el año 2002 y está dedicada a la Gloria celestial de Jesús, representando el camino ascensional a Dios: la Muerte, el Juicio Final y la Gloria, así como el Infierno, para todo aquel que se aparta del dictado de Dios.
Para acceder al Pórtico de la Gloria habrá una gran escalinata con una terraza, en la cual se situará el Monumento al Fuego y al Agua, con un gran tedero con fuego, en representación de la columna de fuego que guió al pueblo elegido, así como un surtidor de agua, con un chorro de 20 metros de altura que se dividirá en cuatro cascadas, simbolizando los ríos del paraíso terrenal y las fuentes de agua viva del Apocalipsis.
La escalinata creará un paso subterráneo en la calle Mallorca, que representaría el Infierno, y estaría decorado con demonios, ídolos y falsos dioses, cismas, herejías, etc.
El pórtico tendrá siete grandes columnas dedicadas a los siete dones del Espíritu Santo; en sus bases aparecerán los siete pecados capitales, y en los capiteles las siete virtudes. Asimismo, habrá siete puertas dedicadas a los sacramentos y a las peticiones del Padre Nuestro.
En todo el templo se respira simbolismo y son muchos los grandes artistas que han intervenido, intervienen e intervendrán en la construcción de sus figuras.
Los horarios de visita son:
De octubre a marzo, de 9 a 18 h.
De abril a septiembre, de 9 a 20 h.
Los días 25 y 26 de diciembre y el 6 de enero, de 9 a 14 h.
Los precios de las entradas, en estos momentos, de 11 € la normal y de 15 € la guiada.
La entrada al templo se cierra 15 minutos antes de finalizar la hora de visita.
El acceso a las torres no se incluye en el precio de la entrada.
Existen precios especiales para grupos y escolares.
Se pueden realizar reservas en línea a través de su sitio Web
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