Montjuic, el baluarte de Barcelona (II)

Si en la anterior entrada hablábamos de la montaña de Montjuic, contando lo que podíamos encontrar en la llamada “Montaña que mira al mar”, hoy continuaremos con la llamada “Montjuic de l’Exposició”, donde nos encontraremos con nuevas y sorprendentes maravillas.

Monumento de la Plaza de España
Por un lado la Exposición Universal de Barcelona en el año 1929 que originó la remodelación de la parte más baja de la montaña.
Por otro lado, en 1992, Barcelona fue sede de los juegos olímpicos, que terminaría de remodelar otra parte de la montaña.
La entrada a la montaña desde la ciudad se realiza por la plaza de España, que conserva, también, la fisonomía que tomó en 1929. En esta plaza destaca la monumental fuente central, obra del arquitecto Josep María Jujol, discípulo de Antonio Gaudí, y de los escultores Miquel Blay, Frederic Llobet i Llucià, y Miquel Oslé. El monumento representa ríos españoles y algunos principios como la abundancia, la salud y el heroísmo. En lo alto tiene un pebetero donde, en determinadas ocasiones y celebraciones, se enciende una llama.

La Font Màgica de Montjuic
La avenida que pasa por entre las torres se llama María Cristina y fue diseñada para la exposición por Pedro Domenech, aunque sería reformada en 1985 por Lluís Cantallops. Nada más entrar en la avenida podemos disfrutar del espectáculo visual que nos ofrece el Palacio Nacional y las fuentes donde termina la misma.
Estas fuentes reciben el nombre de “Font Màgica” y son obra e inspiración del ingeniero Carles Buïgas, quién ideó un sistema de fuentes donde el elemento artístico son las formas cambiantes del agua.

El Palau Nacional, sede actual del MNAC
Enfrente nos encontraremos con el imponente edifico del Palau Nacional, que actualmente alberga el Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC).
Cerca del mismo se encuentra el Jardí del Institut Botànic, con una extraordinaria variedad de plantas y árboles.

Interior del Poble Espanyol
Este nuevo itinerario se inicia en la Avenida Marqués de Comillas, con un recorrido ascendente por el cual llegaremos en primer lugar al Poble Espanyol, ya comentado en un escrito anterior, no sin antes pasar por delante de la Fundació Municipal del Pavelló Mies van der Rohe, de la cual hablaremos en otro artículo.
Si hemos subido por detrás el Palau Nacional, nos encontraremos con los “Jardins de Joan Maragall” y el “Palauet Albeniz”, que cuenta con pinturas de Salvador Dalí en su decoración. Más adelante nos encontraremos con la ermita de Santa Madrona, de 1754, restaurada en 1907. Poco después de la ermita encontraremos unas escaleras que nos conducirán de nuevo montaña abajo.

El Palauet Albeniz, residencia real en Barcelona
A continuación de estos dos palacios nos encontramos con el “Palau de les Flors” que, desde 1984, funciona como teatro municipal. En su interior destaca la pintura de la cúpula, obra de Miquel Barceló.
Al final de este recorrido nos encontraremos con los tres últimos palacios, el Palau dels Esports, actualmente “Barcelona Teatre Musical”, el Palau de la Premsa y el Palau de la Ciutat de Barcelona, antes de encontrarnos de regreso a la plaza de la Font Màgica. Los dos últimos, actualmente, son la sede de la guardia urbana de la ciudad.

Foto de la Exposición Universal de Barcelona tomada en 1929
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